La ópera es un género musical teatral que siempre hemos asociado a un público adulto, sin embargo, en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria, gracias a la III edición del proyecto formativo “InterArtes Canarias”, el Conservatorio Superior de Música de Canarias, la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Gran Canaria y el Instituto Politécnico de Las Palmas nos ofertan una ópera contemporánea, Clara y las Sombras. Esta ópera fue creada 2009 en París por el compositor Juan Manuel Marrero con libreto del escritor Alexis Ravelo, ambos canarios y llevada a cabo por los alumnos de los centros anteriormente nombrados.
Podremos disfrutar el estreno mundial de esta obra el 15 y 16 de mayo en el Teatro Pérez Galdós bajo la batuta del maestro Gregorio Gutiérrez con la dirección escénica de Antonio Suárez Navarro, canarios también.

Como punto a destacar, el precio de las entradas oscila entre los 6 y los 12 euros, por lo que el precio no puede ser una excusa para faltar a este estreno.

La obra está ambientada en el s.XX, en el “Club Gineceo” donde la cantante Clara Guzmán (Silvia Zorita) tuvo un romance tiempo atrás con el trompetista René DiezDedos Sadman (Daniel Miranda), al cual abandonó por casarse con Héctor Bragante (Héctor de Armas). Por los negocios de su marido Clara regresa años después al club y es ahí cuando comienza la ópera. Clov (Alejandro Ramírez), el jefe de ceremonias, presenta las actuaciones de la noche en el local. René toca las primeras notas con su trompeta mientras entran en el local Clara con su marido Héctor. Este propone que Clara salga al escenario a interpretar un tema junto a René. La complicidad entre ambos es clara y pone de manifiesto que ambos continúan enamorados. Los dos planean huir aprovechando un número de magia del gran Aqueronte, no obstante, la historia de amor da un giro y tiene un sorprendente final.

Silvia Zorita, que encarnará a Clara, de 29 años es la única mezzosoprano que se encuentra estudiando canto en el Conservatorio Superior de Música de Canarias, y es una joven promesa del canto lírico en nuestro archipiélago.

Recientemente, en el mes de abril, interpretó a Dulcinea en “Don Quijote”, del compositor francés Jules Massenet, una producción enmarcada en la ópera en familia del Festival de Ópera de Tenerife celebrado en el Auditorio de Tenerife Adán Martín. La obra era una adaptación para niños ópera de Massenet, que llenó aproximadamente 1600 butacas los dos días de función.
La escena comenzaba con un libro de grandes dimensiones del que salen los protagonistas frente a un Sancho atónito que desea pertenecer a ese mundo mágico y  que ayuda a Don Quijote a recuperar el collar que le han robado a su amada Dulcinea.

Silvia nos cuenta que la adaptación de esta ópera se ha hecho para que los niños pudiesen interactuar con los intérpretes y atraer su atención ya que son el público del futuro y es importante que desde pequeños adquieran este tipo de inquietudes artísticas.

Tuve la suerte de escuchar a Silvia Zorita en el teatro del colegio cuando eramos niñas y me sorprendió la potencia de su voz, pero no fui la única. Nuestro profesor, Francisco Brito Báez, magnífico compositor canario, la animó a iniciarse en este mundo años después.

La propia Silvia nos relata lo fundamental que fue el apoyo de Paco Brito para dar el paso y comenzar en el Coro de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria en donde pese al alto nivel de exigencia fue admitida el mismo día que realizó las pruebas. Después comenzaría en el Conservatorio Profesional de Música de Las Palmas de Gran Canaria; y hoy está a solo un año de finalizar tras nueve intensos años de estudio, durante los cuales, al mismo tiempo, también se licenció en Geografía por la ULPGC.

Pese a que ella sabía que quería ser artista desde que tuvo uso de razón y no podía dormir sin escuchar el musical West Side Story (Bernstein) en su walkman, también tuvo momentos de inseguridad y de miedo, y fue precisamente por eso, por miedo, que no se presentó a las pruebas de acceso a la Escuela de Actores de Canarias, “No me atreví a aceptar lo que realmente soy” -afirma- pero afortunadamente gracias a su trabajo, el apoyo de su familia y de sus profesores, entre los que destaca a Judith Pezoa y Juan Francisco Parra, ha llegado hasta aquí. El inicio de lo que aseguramos que será una espléndida carrera profesional.

Silvia, eres la única mezzosoprano del conservatorio ¿qué distingue a una mezzosoprano de una soprano?
– Soprano es la voz femenina más aguda y tiene un timbre claro y brillante en comparación con una mezzo. Mezzosoprano es la voz femenina media (que se encuentra entre la soprano y la contralto) de timbre más rotundo y más grave que la de la soprano. En nuestra zona geográfica parece ser que no abundan las voces graves...

¿Te sientes identificada con el papel de Clara?
– No demasiado, ya que he sido, hasta ahora, un mujer afortunada

¿Cómo conseguiste el papel de Clara y las sombras?
– Se realizó una audición en el Teatro Pérez Galdós y finalmente fui la elegida. Es una ópera que llevamos preparando desde que se realizó la audición, debido a su complejidad, ya que no es una música a la que estemos acostumbrados. Creo que va a sorprender bastante y espero que gratamente al público porque no es una ópera como a la que estamos acostumbrados.

¿Y el papel de Dulcinea?
– Hace unos años hice una audición para la Ópera de Tenerife, de la cual no salió nada, pero este año acudí a unas Masterclass dada por Giulio Zappa, organizadas por la misma Ópera de Tenerife y al escucharme de nuevo me ofrecieron el papel de Dulcinea, una oportunidad que no pude rechazar y de la que me encuentro muy agradecida.

¿Crees que en Canarias puedes realizarte como cantante de ópera?
– No me pongo ningún obstáculo a la hora de irme fuera, pero aquí también hay oportunidades, lo que ocurre es que tienes que estudiar, trabajar y moverte, no ser cómoda. La suerte no viene a buscarte a tu casa.

¿Después de tus estudios en el conservatorio, cómo continuarás formándote?
– El cantante que para de estudiar es como el que para de respirar. Existen estupendos profesionales para continuar recibiendo clases de canto, cursos o masterclass, como a la que asistí este año en Tenerife.

¿Cuánto tiempo de estudio dedicas a la música?
– En realidad lo que aguante el cuerpo, porque no son solo las 2 horas de estudio de técnica vocal, sino hay que leer partituras, ponerlas en voz, también hay que traducir los textos, analizarlo, estudiar la fonética y recitarlo. Es un proceso mucho más complejo de lo que parece.

¿Cantas también en otros idiomas?
- Sí, claro. Nos enseñan a pronunciar correctamente aunque no conozcamos esa lengua. Yo, por ejemplo, he cantado en italiano, alemán, francés, inglés e incluso ruso y búlgaro.

¿Has pensado alguna vez en tirar la toalla?
– Muchas, en muchos momentos difíciles, pero al final pensaba “ya que llegué hasta aquí...” En realidad, no me imagino haciendo otra cosa.

¿Has tenido algún problema con tus cuerdas vocales al forzarlas durante tanto tiempo?
– Cuando era más jovencita tuve un micronódulo debido al mal uso de la técnica y a cantar cosas que no iban bien a mi voz. Pero a medida que vas dominando y conociendo tu cuerpo y tu técnica te vas dando cuenta de que las cuerdas vocales son solo lugar de paso. Se puede cantar malo, con gripe, pero es peor cantar mala del estómago. Realmente cuando más técnica vocal aprendo, más ignorante me siento y me doy cuenta de lo muchísimo que me falta por aprender.

¿Existe mucha competencia en el mundo de la ópera?
Existe, ya que al final es un papel que se disputa entre varios cantantes, pero por la poca experiencia que he tenido, porque en realidad mucha no ha sido, no se nota. En el conservatorio hay mucho compañerismo y nos llevamos todos bastante bien.

¿Qué piensas cuando sales al escenario?
– Pienso “¡a darlo todo!”, no basta con hacerlo lo mejor que puedas, hay que darlo todo.

¿Qué cantante tienes como referente?
Joyce DiDonato, ¡hace que parezca tan fácil! Y una sabe que es de todo menos fácil… Y Nancy Herrera, Elina Garança

¿Qué ópera te gustaría interpretar?
Carmen, sin duda, pero hay tantas y tan maravillosas...

¿Qué meta te has propuesto en el mundo de la música?
– No pienso en ponerme metas, me gusta vivir el día a día porque si te pones unas metas y no las alcanzas en el tiempo que te habías planteado te frustras, además por el camino siempre pueden aparecer grandes oportunidades que ni imaginabas. Simplemente cantar mejor, superarme. Estoy en la búsqueda de la excelencia.

¿Cómo definirías la ópera?
– Cantar es el amor de mi vida… mi Dulcinea.

¿Qué les dirías a aquellos que nunca se han animado a ir a la ópera?
– ¡Que hay que probar cosas nuevas! Sólo hay que escuchar, ni siquiera hay que entender. La música te atraviesa y se te ponen los pelos de punta cuando la sientes dentro de ti, es una sensación única que se multiplica si lo vives en directo. Y a alguien que no haya escuchado música clásica le recomiendo que escuche el Stabat mater de Pergolesi, o La flauta Mágica de Mozart (Me encanta el aria de la Reina de la Noche cantada por Diana Damrau), o el Bolero de Ravel, o la Novena Sinfonía de Beethoven, o Dido y Eneas de Purcell (especialmente el Lamento de Dido)… Por empezar por algo.

Clara y las sombras es una gran oportunidad para escuchar una obra en directo y dejarnos llevar por la voz de estos estupendos cantantes canarios en un estreno mundial. Yo he tenido el placer de tener un pequeño adelanto de la inigualable voz de Silvia Zorita en su papel de Clara y les aseguro que les va a sorprender, esta chica llegará muy lejos.

Tematica de Canal: 
Cultura Canaria